El dolor dental está generalmente causado por la irritación o infección de la pulpa del diente (su interior) a consecuencia de una caries o la caída de un empaste, por ejemplo. Esta infección de la pulpa puede extenderse a través de la raíz del diente a los tejidos de su alrededor, ocasionando intenso dolor, hinchazón y el desarrollo de un absceso con pus (flemón dental) y fiebre. En el caso particular de la muela del juicio dolorosa, puede existir la dificultad para abrir la boca. En otras ocasiones, el dolor puede deberse a mal ajuste de la prótesis dental.
En el caso de un dolor simple dental, sin signos de hinchazón, se puede administrar al paciente un analgésico, tipo paracetamol o ácido acetil salicílico, en dosis de 500 mg. cada 6 horas; o bien, si no cede, alguno más potente tipo metamizol, una ampolla o una cápsula (CAJÓN 3, Botiquines A, B, C y BALSAS). Aconsejar que se mastique por el otro lado y que los alimentos y bebidas estén tibios.
En el caso de que existan signos de infección dental, junto al tratamiento analgésico se aconsejará al paciente que se enjuague la boca con una solución salina caliente (un cuarto de cucharadita de sal de mesa en 200 ml. de agua caliente), con hexetidina (CAJÓN 7, Botiquines A y B) o agua oxigenada diluida (CAJÓN 14, Botiquines A y B), durante 5 minutos tres o cuatro veces al día.
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